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Lisboa en 48 horas

Como Lisboa es un importante destino de fin de semana para los españoles, trataremos de hacer un itinerario para visitar Lisboa en 48 horas. Supondremos que se llega un viernes por la tarde y se vuelve el domingo sobre la misma hora.

Tarde noche día de llegada: La Baixa

Plaza de los Restauradores
Plaza de los Restauradores
Plaza del Rossio (Plaza Don Pedro IV)
Plaza del Rossio (Plaza Don Pedro IV)
Castillo de San Jorge
Castillo de San Jorge iluminado
Oceanário de Lisboa
Oceanário de Lisboa
Monasterio de los Jerónimos
Los Jerónimos desde los Descubridores

Si tenéis la tarde disponible podéis empezar por visitar el barrio de La Baixa. Un buen inicio es comenzar por la Plaça de los Restauradores donde se encuentra el magnífico edificio del Hotel Edén. En esta plaza comienza la Avenida da Liberdade, la más importante de Lisboa, que acaba en la Plaza del Margués de Pombal, donde comienza la moderna Lisboa.

Al lado se encuentra la Plaza del Rossio con el Teatro Nacional y su famoso café Nicola. Esta plaza es uno de los lugares con más vida de Lisboa. De aquí podréis acercaros a la Plaza de Figueira con sus pintorescas casas abuhardilladas y que ofrece unas buenas vistas del Castillo de San Jorge.

Estas tres plazas están muy cerca unas de otras, apenas cien pasos. De la Plaza Figueira sale la elegante calle peatonal Rua Augusta que, a través de un Arco de Triunfo, adentra en la Plaza del Comercio. No podéis olvidar las dos calles gremiales que cruzan la Rua Augusta: la Rua Aurea y la Rua da Prata.

Si estáis cansados podéis coger el tranvía número 12 en el que, a través de su recorrido, nos haremos una idea de este barrio.

La zona está ambientadísima y será fácil encontrar un lugar donde cenar y tomar un café o una copa antes de descansar.

Mañana 1º día, Castillo de San Jorge, Alfama y Parque de las Naciones.

Antes de nada lo ideal es comprar un abono de transporte para todo el día ya que lo amortizaréis de sobra. Aunque hayáis llegado a Lisboa en coche particular conviene dejarle aparcado.

Para comenzar la ruta deberéis acercaros a la Plaza Figueira donde podréis tomar el tranvía 28 que lleva hasta las puertas del Castillo de San Jorge, en el lugar denominado Largo das Portas do Sol con unas estupendas vistas de Lisboa y el Tajo. A sus pies, se extienden dos barrios antiguos y pintorescos: la Mouraria y La Alfama. La Alfama es un antiguo barrio de pescadores con callejuelas para caminar sin prisa.

Si hemos visitado el castillo y se nos ha hecho tarde podemos comer en alguno de sus modestos y populares restaurantes, incluso podemos encontrarnos con fados en directo.

Ahora lo ideal es coger uno de los autobuses que llevan hasta el Parque de las Naciones. Esta es la zona donde tuvo lugar la Exposición de 1998, hoy centro de ocio, está el Casino de Lisboa, y cultura. Podéis admirar el colosal y moderno Puente Vasco da Gama, el mayor de Europa, y disfrutar del Oceanário.

Tarde noche 1º día: Chiado y el Barrio Alto.

Para llegar a estos barrios lo mejor es coger el tranvía 28, el Elevador de Santa Justa o el Elevador Da Gloria que está en la misma Plaza de los Restauradores.

En el Chiado, que se reconstruyó tras el incendio de 1998, sus calles más importantes son las de Carmo, con las ruinas de la iglesia del mismo nombre no reconstruida para recordar el gran terremoto, y la de Garret. Es un barrio elegante y bohemio el llamado "Montmartre" de Lisboa.

Lugar común de encuentro en Rua Garret es el café A Brasileira, en cuya terraza una escultura representa a Fernando Pessoa.

El Barrio Alto, al que llegamos por la Rua Misericordia, tiene numerosas cafeterías, bares y restaurantes, así como tiendas de antigüedades. Probablemente, junto con La Alfama, sea el mejor barrio para escuchar fados.

Tras la cena no faltarán locales para tomar una copa en este Barrio y si hay fuerzas podéis optar por ir a Santo Amaro, Santos o Alcántara a mover el esqueleto.



Mañana 2º día: Belém

El barrio de Belém es lo más espectacular de Lisboa ya que cuenta con las dos joyas de la ciudad: el Monasterio de los Jerónimos, con visita obligada a su Iglesia y Claustro y la Torre de Belém, monumentos que por sí solos justifican un viaje a Lisboa. La ventaja de visitar Belén un domingo por la mañana es que muchas de sus visitas son gratuitas.

Podéis llegar a Belém desde la Plaza do Comercio con el tranvía 15.

En Belém también encontraréis el Puente 25 de Abril, el Monumento a los Descubrimientos, el Museo Nacional de Carruajes y cómo no, sus famosos pastelitos.

Ya se habrá hecho tarde pero en 48 horas habréis visto Lisboa lo suficiente para saber que tenéis que volver.